Arístides Incháustegui
Uno de los más destacados tenores del país
Por muchos años ha ocupado un lugar privilegiado en la historia del bel canto de la República Dominicana, vena artística heredada de su madre Teresa Reynoso. Su inclinación a las investigaciones históricas proviene de su padre el ilustre historiador y profesor universitario J. Marino Incháustegui.
Comienza a cantar a los once años de edad en el coro del antiguo Convento de los Dominicos, bajo la dirección de Rafael Bello Peguero. A sus dotes vocales él une un amplio conocimiento de la técnica y de los recursos escénicos (cuando de sus actuaciones operísticas se ha tratado) poseyendo, además, una vasta cultura en cuanto a repertorio y antecedentes del arte. Es un intelectual del canto, celoso de su formación y de la eficacia de lo que, como artista, puede y debe dar a su público.
Además de Santo Domingo, se encuentran ligados a su formación los Estados Unidos y Alemania. En los Estados Unidos, principalmente, se abrió camino recibiendo clases de renombrados maestros y actuando en los escenarios de prestigiosas instituciones, recorriendo una trayectoria que sería prolijo enumerar por la abundancia de nombres, acontecimientos y obras que se barajan en ella. Bástenos decir que él, con esa pasión que lo ha caracterizado a lo largo de su vida, ha sabido extraer de aquella labor en playas extranjeras, la experiencia necesaria que iba luego a servirle para enfrentarse a una ardua empresa educativa en su país, empresa que traía consigo la investigación a fondo, no sólo de la música culta a la que pertenecía por formación, sino al campo más profuso e incierto de lo popular, cuyos valores él entendía que necesitaban ser revisados y, en cierto modo preservados del olvido.
Dentro de la llamada «música clásica» Arístides Incháustegui se ha proyectado positivamente en nuestro ambiente por medio de recitales, conciertos educativos, programas de radio y televisión, artículos de prensa, coronando este esfuerzo con la fundación de un conjunto que no tenía precedente entre nosotros: «Ópera Dominicana», que aglutinó las mejores voces que poseíamos y que por más de un lustro llegaría a realizar diversas presentaciones en la capital y el interior del país.
«Música de los clásicos para el pueblo», programa transmitido por la televisora oficial Radiotelevisión Dominicana, fue por unos veinte años su respuesta a la divulgación de la música a niveles masivos, manejando un repertorio de dificultades graduales, haciéndolo accesible a través de explicaciones coherentes, plenas de detalles iluminadores. Arístides Incháustegui fue fundador y primer director del grupo de cantantes líricos adscrito a la Dirección General de Bellas Artes y luego director general de esta misma institución.
A partir del 27 de febrero de 2004 Arístides Incháustegui viene presentando diariamente por RAÍCES, la radiodifusora de la Fundación Eduardo León Jimenes, a partir de las 9:00 p.m. el programa «Música de los Clásicos», una opción diferente dirigida al público radioescucha amante de este repertorio. Su equipo de producción está integrado además por Blanca Delgado Malagón y Francisco Nadal Ariza.